Los planos del archivo de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM).
Alfredo Nieves Medina.
Los planos del archivo de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM).
El primer encuentro que tuve con Martín Ávila Sigler fue en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, MNFM, allá por 1996 cuando la dirección me asignó como corresponsable al área de planos. Por aquel tiempo mi trabajo consistía en ordenar los planos que iban llegando al Museo en el marco del Programa Nacional de Rescate del Patrimonio Artístico, Cultural e Histórico (Pronare) de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM). Fue justamente al realizar esas acciones cuando me encontré que algunos planos tenían un sello con el nombre de Ávila Sigler, persona je para mí desconocido. Dichos documentos gráficos conocidos en el argot ferrocarrilero como Perfiles de líneas ferroviarias y de Patios de estaciones de ferrocarril, habían estado en el Archivo de Planos de FNM, en la ciudad de México, específicamente en Buenavista.
Esos documentos gráficos llegaron al Museo en 1995,42 constituían un lote de alrededor de 5 700 planos, venían organizados en doce gabinetes verticales de metal color gris y correspondían a las secciones Perfiles y patios y líneas del archivo de planos de FNM. El Archivo de Planos de FNM era un área sustancial para la empresa. A él acudía una gran cantidad de ingenie ros, arquitectos y administrativos que necesitaban hacer alguna consulta relacionada con la infraestructura ferro viaria. Tuve el privilegio de conocerlo en 1994, cuando visité el sótano del edificio administrativo, lugar donde se ubicaba.
El lugar lo recuerdo como un sitio húmedo, con grandes mesas de trabajo en las que se apilaban decenas de planos siendo consultados o reproducidos en papel en unas máquinas que por ahí se encontraban; que también había varios rollos con planos deteriorados, que los pasillos del lugar se habían convertido al paso del tiempo en algo parecido a un laberinto; que era un espacio iluminado por luz artificial con grandes lámparas, y que el responsable de su custodia, un señor de apellido Sánchez, conocía el material y el lugar hasta con los ojos cerrados.
En el Archivo de Planos de fnm. Con camisa floreada el señor Martín Ávila Sigler.
Por ese tiempo me incorporé al equipo multidisciplinario de investiga dores contratado por la empresa FNM para ejecutar el proyecto del censo de las estaciones. Durante el desarrollo del mismo realizamos tareas de gabinete que implicaron visitas a archivos y bibliotecas, y que nos llevaron a hacer uso de referencias documentales que permitieran un acercamiento a las diferentes estaciones que cada uno de los investigadores tenía asignadas en registro.43
¿Quién lo diría?, unos años después, la historia dio una vuelta de tuerca. Recientemente cayó a mis manos el artículo “Martín Ávila Sigler. Guardián de un tesoro”, que publicó en la revista Ferronales, en 1977,44 y fue justo en ese momento cuando se desencadena ron recuerdos que me sirvieron para reflexionar acerca de estos documentos gráficos que resguardamos en el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (Cedif), los cuales constituyen el acervo histórico más importante que se preserva en nuestro país y hoy son patrimonio cultural ferroviario de los mexicanos.

Antes de comenzar el recuento de cómo llegaron los planos y cuál es su importancia quisiera dar un reconocimiento a los encargados del Archivo de Planos del Departamento de Conservación de Vía, entre ellos a Martín Ávila Sigler y a Edmundo Sánchez, este último quién en más de una ocasión atendió amablemente al personal de FNM.
42 El Museo se inauguró en mayo de 1988 como una entidad de FNM dedicada a la preservación, difusión y estudio del patrimonio cultural ferroviario. Varios sucesos dieron realce a las acciones para proteger los bienes relacionados con la historia y la cultura de los ferrocarrileros, mismas que no debemos perder de vista: en ese año, por ejemplo, Carlos Salinas de Gortari ganó las elecciones presidenciales, su llegada al poder se tradujo en grandes cambios en las estructuras económicas y sociales, que afectaron a las empresas paraestatales. Es innegable que los aires del liberalismo económico cambiaron por completo el papel del Estado en lo que se refiere a la propiedad y funcionamiento de Ferrocarriles Nacionales de México, y aunque se abrieron nuevos caminos que unieron territorios, éstos no sirvieron para detener la concesión de los bienes y servicios de FNM a particulares. Sin embargo, no sería sino hasta en el sexenio de Ernesto Zedillo cuando se licitan los servicios ferroviarios. Asimismo, el capital humano de los ferrocarriles, es decir, sus trabajadores, que son quienes le dieron fortaleza y significación al sistema ferroviario, fue lanzado a la calle, en el sentido amplio de la palabra. Quedó en claro que todos eran sustituibles, y que como cualquier otro bien, los trenes quedaron sujetos a los caprichos del mercado, al que poco le importan los hombres y su cultura. A partir de entonces, todo se convirtió en mercancía.
43 Hasta 1993 no se había realizado ningún registro completo que permitiera conocer el estado de conservación, tamaño y características constructivas de los edificios y otras instalaciones ubicadas en las estaciones ferroviarias. A mediados de ese año, Lorena Zedillo, entonces directora del Museo, presentó a Jorge Tamayo, director de FNM, el proyecto para realizar el Censo General de Estaciones, mismo que fue aprobado y para lo cual se otorgaron los recursos necesarios para su realización. De 1993 a 1995 se recorrió todo el sistema de FNM.
44 Revista Ferronales, núm. 1, t. LVIII, enero de 1977, pp. 24-28.
De la Planoteca.
En 1995 personal del Museo comenzó la ejecución del Programa Nacional de Rescate del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de los Ferrocarriles Nacionales de México (Pronare).45 El resultado de este programa fue el acopio de una gran cantidad de documentos de archivo, gráficos e impresos, y la construcción de un lugar dedicado a los documentos del ferrocarril: el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (Cedif), el cual se inauguró en julio de 1997.
Sin embargo, no todo el acervo que hoy se conserva llegó en ese año, todavía a mediados de 2000 y hasta principios de 2001 se realizó el traslado de importantes cantidades de documentos del archivo de planos al Cedif, para de esta manera conformar el principal fondo de la actual Planoteca.46

En ese último lapso de tiempo, se recibieron 104 gabinetes metálicos47 con planos de varios tipos: edificios, talle res, cruceros y cruzamientos, puentes, planos de gobierno, accesorios y herrajes de vía, servicios de agua y combustible, espuelas particulares y avalúos e inventarios, muelles marítimos, obras ferroviarias conexas y perfiles. Además, llegaron 176 planeros de cartón con un grupo de planos llamado De Estudios y Proyectos.48 En total se contabiliza ron 280 planeros, de metal y cartón, los cuales contienen una cantidad aproximada de 140 000 planos.
Sabemos, por comunicación verbal, que otro tanto del Archivo de Planos, unos 60 000 planos, se encuentra hoy día en la actual sede de Ferrocarriles Nacionales de México en Liquidación (FNML), en la Delegación Tláhuac de la Ciudad de México.

45 Este programa se llevó a cabo con el fin de proteger los bienes tangibles del patrimonio cultural de FNM.
46 La Planoteca del Cedif resguarda aproximadamente 220 000 planos distribuidos en tres fondos: Ferro carriles Nacionales de México, con 80 % del acervo; Ferrocarril Sud Pacífico, con 15 %, y Ferrocarril Mexicano, con 5 %.
47 Cada gabinete metálico contiene en promedio 500 planos que se encuentran colgados de manera vertical.
48 Este Departamento estuvo bajo la responsabilidad directa de la Dirección General de FNM.
La organización del acervo del Archivo de Planos.
Comenzaré por hacer mención del artículo de “Perfiles rieleros” que se publicó en la revista Ferronales, y aunque está dedicado al personaje de Martín Ávila Sigler y no propiamente a la organización del Archivo de Planos, se hace referencia a las características del material gráfico. Ávila Sigler menciona la tipología básica de la clasificación de planos, y asienta que tenían un grupo de planos sin clasificar. En otras palabras, en esa área se había desarrolla do un sistema de clasificación funcional, que he ido conociendo al paso de los años.
Hoy puedo decir que se trata de un sistema de clasificación sencillo pero eficaz, resultado difícil de lograr cuando intentamos clasificar objetos, en este caso planos, que implican un trabajo intelectual y operativo de personas que conocían a fondo la estructura formal de FNM, y que sirvió de base para ordenar el acervo del archivo de planos, que compite con cualquier sistema de clasificación reconocido.

Pero analicemos por qué: lo primero que hicieron fue clasificar los planos de FNM en grandes categorías: Edificios, Patios y Líneas; Talleres y Puentes, entre otras más, que líneas antes ya citamos. Luego, utilizando la nomenclatura de las rutas ferroviarias de FNM, de colocar los dígitos alfabéticos para las distintas líneas que tenía la empresa: una para las troncales y dos para los ramales. De este modo se tienen ya dos variables para particularizar el lugar del que se trataba en los planos del ferrocarril, uno hace referencia al tipo de la estructura y el otro a la línea ferroviaria. Finalmente, utilizaban el kilometraje ascendente al interior de cada línea férrea para ubicar determinado sitio ferrocarrilero. Y así, de esta manera, se logra conocer la ubicación de los planos para dicho lugar.
Pongamos un ejemplo: ubicar los planos arquitectónicos de la estación de Gómez Palacio, Durango. Hagámoslo de manera esquemática:
- Busquemos en el Índice de estaciones de FNM,49 en qué línea se encuentra dicha estación: La “a”, que sintetiza la ruta de México a Ciudad Juárez. Ubiquemos dentro de la mencionada línea ferroviaria en qué kilómetro se encuentra Gómez Palacio: en el 1142.
- Vayamos a los gabinetes con planos de Edificios.
- Localicemos el gabinete en el que se encuentran los planos de estaciones de la línea “A”, y busquemos con ayuda del kilometraje el que corresponde a: A-1142, y esta es la ubicación de los planos de la estación de Gómez Palacio, Durango.
Es claro que se trata de un método sencillo que al momento de utilizarlo prueba su eficacia, dado que es la forma cómo se siguen ubicando planos de este acervo, que es el componente más importante del Fondo Ferrocarriles Nacionales de México.

49 Esta era una publicación utilizada para la operación ferroviaria que contenía el nombre de la estación, y otros datos acerca de la misma: división y distrito; línea y kilómetro; estado y municipio, y altura sobre el nivel del mar. El último que se publicó es el de 1995.
Del patrimonio cultural de los ferrocarriles
Para hablar de este tema nos auxiliaremos de la arqueología industrial a la que definimos como una herramienta que se ha utilizado para entender, comprender, valorar y explicar las maneras en que las distintas sociedades han re- suelto las cuestiones básicas de la existencia humana, y esta herramienta se vale del rescate y salvaguarda de los bienes industriales, tanto materiales50 como no materiales o inmateriales,51 pues constituyen componentes importantes de la cultura e historia de grupos humanos que se transmiten de generación en generación, recreándose constantemente por las comunidades y grupos en razón a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad.
Además, diremos que el concepto de patrimonio ha evolucionado con el tiempo. En un principio se refirió al objeto estéticamente “bonito”; después, para el patrimonio histórico se utilizó el de “antigüedad” o el “objeto antiguo”. Más tarde se habló del “objeto testimonio” de una época o el “bien histórico” para tratar de entender las sociedades del pasado. A mediados del siglo XX se replanteó lo que se entendía como patrimonio. El mundo actual, marcado por los avances de la ciencia y la tecnología, los sistemas productivos y los cambiantes valores laborales, ha tenido que considerar como bienes patrimoniales a las distintas maneras del ser y del hacer de las sociedades en el ámbito de la producción de los satis factores humanos.
En el caso del patrimonio cultural ferrocarrilero lo reconocemos como los elementos que identifican y unifican a los ferrocarrileros como una comunidad. El Archivo de Planos es una muestra de los saberes y conocimientos técnicos y prácticos de grupos de profesionales ferrocarrileros dedicados a la proyección, construcción, operación y mantenimiento de los ferrocarriles mexicanos. Pero no sólo la información que contienen es importante para los trabajadores del ferrocarril, sino que para otros actores sociales reflejan las diferentes percepciones, intereses, necesidades y experiencias.
La valoración de los planos ha superado en mucho la calificación de tesoro que en los tiempos y circunstancias de Ávila Sigler como jefe del Archivo de Pla nos le daba al acervo que custodiaba.
50 El patrimonio cultural material comprende las obras tangibles que las comunidades han realizado a lo largo de su historia, en este caso, hablamos de construcciones, pinturas, esculturas, libros, documentos, artefactos, entre otros más.
51 Según la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, celebrada el 17 de octubre de 2003, se entiende por patrimonio cultural inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos, y espacios culturales que les son inherentes para que las comunidades se reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural.
Para terminar
Con el paso de los años los planos del Archivo de Planos de FNM van teniendo un destino acorde a su importancia, enseguida trataré de argumentar el por qué sobrevivieron a la marea privatiza dora del liberalismo económico que trajo cambios sustanciales en la posesión de la infraestructura y bienes de los ferrocarriles, aspecto que comparten con otros planos que vinieron de lugares distintos, y que aún no conocemos bien los vericuetos de este proceso, pero que están en el Cedif para su preservación, consulta y estudio.
Conforme pasa el tiempo, con la consulta y difusión de éstos planos, se va revalorando socialmente el tipo de información que proporcionan, por lo que se pueden considerar como una fuente documental fundamental para los estudios relacionados con la caracterización de los espacios urbanos y territoriales de los ferrocarriles mexicanos.
Los planos de FNM a la vez que son parte del patrimonio cultural ferrocarrilero porque en ellos se plasmaron edificios y estructuras necesarias para el transporte ferroviario con detalles técnicos y hasta artísticos que caracterizan varias épocas de la arquitectura e ingeniería ferroviarias, también han servido para apoyar la conservación de patrimonio edificado de los ferrocarriles mexicanos. Muchos de esos planos han sido utilizados en la restauración arquitectónica de edificaciones y estructuras como estaciones, casas de trabajadores, puentes y un largo etcétera.
Los planos del antiguo Archivo de Planos de FNM se han usado en varias exposiciones y publicaciones de las diversas temáticas ferrocarrileras. Se han exhibido con el apoyo del personal de las áreas de Conservación y Museografía, convirtiéndose en un componente de las muestras de piezas que exhibe nuestra institución dedicada a la cultura e historia de los ferrocarriles mexicanos.
Finalmente, el MNFM le ha dado a este grupo de planos, como a todo su acervo documental, las prácticas preventivas y de conservación con las que antes, cuando estaban en FNM, no contaban.